Los Autos Son Mi Vida
¿Qué pasó con los autos diésel en México? La apuesta de Volkswagen y Peugeot que nunca logró despegar
Volver a noticiasHistoria Automotriz

¿Qué pasó con los autos diésel en México? La apuesta de Volkswagen y Peugeot que nunca logró despegar

Aria Historia

Aria Historia

Historias Automotrices

10 min de lectura

Hubo una época en la que el motor diésel parecía tener el futuro asegurado. En Europa dominaba las ventas de automóviles gracias a su excelente eficiencia, gran autonomía y bajos consumos de combustible. Los fabricantes invertían millones de dólares en desarrollar esta tecnología y muchos especialistas aseguraban que era la mejor alternativa antes de la electrificación.

México no permaneció ajeno a esa tendencia.

A principios de la década pasada, varias marcas comenzaron a traer vehículos diésel con la esperanza de repetir el éxito europeo. Entre ellas destacaron Volkswagen y Peugeot, dos fabricantes que apostaron por ofrecer motores modernos, eficientes y con un desempeño sorprendente.

Sin embargo, esa estrategia nunca terminó de funcionar.

Hoy, más de diez años después, aquellos automóviles se han convertido en una rareza dentro del mercado nacional y representan uno de los capítulos más curiosos de la historia automotriz mexicana.

El auge del diésel en Europa

Para entender por qué Volkswagen y Peugeot decidieron apostar por el diésel en México, primero hay que mirar hacia Europa.

Durante muchos años, el combustible diésel recibió incentivos fiscales en varios países europeos debido a que ofrecía un menor consumo de combustible y menores emisiones de dióxido de carbono (CO₂) en comparación con los motores de gasolina.

Esto permitió que millones de conductores optaran por vehículos diésel.

Marcas como Volkswagen, Peugeot, Citroën, Renault, Mercedes-Benz, BMW y Audi desarrollaron algunos de los motores diésel más avanzados del mundo.

Era común encontrar sedanes, hatchbacks e incluso deportivos impulsados por este tipo de propulsor.

El éxito era tan grande que en algunos mercados más de la mitad de los vehículos nuevos vendidos utilizaban diésel.

Naturalmente, varios fabricantes pensaron que México podría seguir el mismo camino.

Volkswagen fue quien más apostó

Si existe una marca que creyó seriamente en el potencial del diésel en México, esa fue Volkswagen.

La firma alemana comenzó a ofrecer versiones TDI (Turbocharged Direct Injection) en algunos de sus modelos más populares.

Entre ellos destacaban:

  • Volkswagen Jetta TDI.

  • Volkswagen Golf TDI.

  • Volkswagen Beetle TDI.

  • Volkswagen Golf SportWagen TDI.

Estos vehículos ofrecían cifras de consumo realmente impresionantes para su época.

Era posible recorrer cientos de kilómetros con un solo tanque de combustible, además de disfrutar de un elevado torque desde bajas revoluciones, una característica muy apreciada en carretera.

Quienes llegaron a conducir un Jetta TDI recuerdan que podía entregar consumos cercanos a los 20 km/l, manteniendo un desempeño muy superior al esperado para un motor de apenas dos litros.

Peugeot también apostó por el HDi

Mientras Volkswagen impulsaba la tecnología TDI, Peugeot hacía lo propio con sus reconocidos motores HDi.

Modelos como el Peugeot 301, 308, Partner y posteriormente la Rifter llegaron al mercado mexicano ofreciendo motores diésel pensados para quienes recorrían largas distancias diariamente.

Los motores HDi eran ampliamente reconocidos por su suavidad, eficiencia y durabilidad.

En Europa gozaban de una excelente reputación.

Sin embargo, en México tampoco consiguieron atraer un número importante de compradores.

¿Por qué el diésel nunca convenció a los mexicanos?

Las razones fueron muchas.

La primera tenía que ver con la infraestructura.

Aunque el diésel se encuentra disponible prácticamente en cualquier estación de servicio del país, durante muchos años no todo el combustible cumplía con las especificaciones de ultra bajo azufre que requerían los motores más modernos.

Eso generaba incertidumbre entre los compradores.

También existía un problema cultural.

Durante décadas, en México el diésel había estado asociado principalmente con camiones, tractocamiones, autobuses, maquinaria pesada y pickups de trabajo.

Para muchos consumidores resultaba extraño pensar en un sedán familiar impulsado por este combustible.

A ello se sumaba que los vehículos diésel tenían un precio superior respecto a sus versiones de gasolina.

Aunque ese costo podía recuperarse con el ahorro de combustible tras varios años de uso, muchos compradores preferían la opción más económica al momento de adquirir un automóvil nuevo.

El golpe definitivo: Dieselgate

Cuando parecía que el diésel aún tenía posibilidades de crecer, ocurrió uno de los mayores escándalos en la historia de la industria automotriz.

En 2015 salió a la luz el llamado Dieselgate.

Volkswagen fue acusada de instalar un software capaz de detectar cuándo un vehículo estaba siendo sometido a pruebas de emisiones para alterar temporalmente su funcionamiento y cumplir con las normas ambientales.

El escándalo afectó a millones de automóviles en todo el mundo.

Aunque muchos de los vehículos vendidos en México no estuvieron directamente involucrados, el daño a la imagen del diésel fue enorme.

La confianza de los consumidores cayó de manera drástica.

Los gobiernos endurecieron las regulaciones ambientales.

Y muchos fabricantes comenzaron a abandonar esta tecnología para enfocarse en sistemas híbridos y eléctricos.

¿Qué sucede actualmente con estos vehículos?

A pesar de todo, miles de automóviles diésel siguen circulando por las carreteras mexicanas.

Muchos propietarios continúan elogiando su excelente consumo de combustible y la enorme durabilidad de sus motores.

Sin embargo, también enfrentan algunos desafíos.

En ciertos estados existen procesos específicos para la verificación ambiental de vehículos diésel.

Además, algunos componentes relacionados con los sistemas de emisiones pueden resultar más costosos que en un automóvil de gasolina.

La reventa también representa un reto.

No porque sean malos vehículos.

Simplemente existe un mercado mucho más pequeño de compradores interesados.

Quien conoce los beneficios de un TDI o un HDi probablemente estará dispuesto a pagar por uno.

Pero para el consumidor promedio, un automóvil de gasolina suele resultar una opción más familiar.

¿Siguen siendo una buena compra?

La respuesta depende completamente del uso.

Si una persona recorre largas distancias por carretera todos los días, un vehículo diésel bien mantenido puede seguir siendo una excelente alternativa.

Su eficiencia continúa siendo sobresaliente.

Además, muchos de estos motores son capaces de superar con facilidad los 300,000 o incluso 500,000 kilómetros cuando reciben el mantenimiento adecuado.

Sin embargo, para recorridos urbanos cortos, las ventajas disminuyen considerablemente.

En esos casos, un motor de gasolina, híbrido o eléctrico suele representar una opción más conveniente.

El diésel sigue vivo... pero en otros segmentos

Aunque prácticamente desapareció de los automóviles particulares, el diésel continúa siendo indispensable para otros sectores.

Pickups de trabajo.

Vehículos comerciales.

Camiones.

Autobuses.

Maquinaria agrícola.

Todos ellos siguen dependiendo de este combustible gracias a su enorme capacidad para mover cargas pesadas con bajos consumos.

Incluso algunas marcas todavía ofrecen vehículos utilitarios ligeros con motores diésel, demostrando que esta tecnología aún tiene mucho que aportar en determinados escenarios.

Una lección para toda la industria

La historia de los automóviles diésel en México demuestra que tener una buena tecnología no siempre garantiza el éxito comercial.

Factores como la infraestructura, la cultura del consumidor, las regulaciones ambientales y la percepción pública pueden influir tanto como las características del propio vehículo.

Volkswagen y Peugeot ofrecieron excelentes productos.

Simplemente llegaron a un mercado que nunca terminó de adoptarlos.

La opinión de Revista LASMV

En Revista LASMV creemos que los motores diésel merecen mucho más reconocimiento del que suelen recibir.

Durante años demostraron ser increíblemente eficientes, resistentes y capaces de recorrer enormes distancias consumiendo muy poco combustible.

Sin embargo, la historia quiso llevar a la industria hacia otro camino.

Primero fueron los híbridos.

Ahora son los eléctricos.

Y quizá dentro de algunos años aparezca una nueva tecnología que vuelva a cambiar las reglas del juego.

Los Volkswagen TDI y Peugeot HDi permanecerán como el recuerdo de una época en la que el diésel parecía destinado a conquistar el mercado mexicano.

No lo consiguió.

Pero dejó algunos de los automóviles más eficientes y duraderos que han circulado por nuestras carreteras.

¿Qué te pareció?

Conversación

0 comentarios

Cargando comentarios…